
Bella y enigmática esta alondra mia (que ya duerme a pierna suelta), de la que hoy vamos a conocer una faceta más: su entusiasta dedicación al mundo de la jardinería. Una de sus mayores cuitas en las últimas semanas es el misterioso caso del geranio que no florece, después de los muchos mimos y cuidados que ella le ha dispensado. Desde que ella lo cultiva, el geranio tiene maceta nueva, más tierra, compost y mayor frecuencia de riego; hasta lo ha librado de carga innecesaria con una meticulosa poda. ¡Y el muy villano no le ha dado ni una sola flor! Así son los hombres... Bueno, eso no venía al caso ni me correspondía a mi decirlo. Más te vale, alondra, hacer lo que un servidor en su día, cuando era responsable del bellaco arbusto: regarlo de pascua a ramos, nada de poda ni mimitos, la maceta y la tierra de toda la vida... ¡y qué flores daba entonces! Y mientras, hacer un@ lo de la foto de la izquierda: ponerse al sol a hacer la fotosíntesis.

