Ya os contábamos en la última entrada que aunque administrativamente San Ciprián está en la provincia de Zamora, su tradición y su lengua son inequívocamente como las de la vecina comunidad de Galicia. Es algo muy habitual, por otra parte, en tantísimos territorios de frontera. Pero en algunos sitios lo llevan peor que en otros. En Hermisende no parece que genere mucha piquilla. Lo asumen como debería hacerse en todas partes: como posibilidad de atesorar más cultura, más conocimiento (lenguas, historia y tradiciones).

Personalmente me encanta Galicia. Tengo raíces familiares allí. Y cada vez que voy, miro con sana envidia cómo han sabido conjugar su identidad cultural (¡ojo! lejos de los excesos nacionalistas, que 'haberlos, haylos') con un sereno encaje en el resto de España. Igual es una visión errónea, desde fuera. Pero así me lo parece. Además, digo lo que Tip y Coll atribuían como propuesta de epitafio apócrifo al Apostol: "De peregrino nada; yo vine por el marisco". ¡Qué bien se come en Galicia! Y pude comprobar que Ourense no es una excepción.
Pero además de pulpo, tortilla de patata (¿por qué la harán tan bien?), pimientos de Padrón, gambas... hay muchas cosas que ver. Por ejemplo, las burgas: agua que sale de la tierra a más de 60º C, sin necesidad de calentador. Y una catedral bastante maja o arquitectura moderna sobre el río Miño.


El Miño pasa también por
Allariz. Un pueblo precioso, paradigma del galleguismo a ultranza, una de cuyas joyas es la Igrexa de Santiago (románico del bueno).

Alondra os podrá contar más, porque vivió varios años por la zona. Pero eso es cosa de ella.