Observad en los siguientes documentos gráficos qué ocurre cuando esta pequeña ave nocturna se somete demasiado tiempo a la luz solar y los vientos de la sierra.
¡Tranquilos amigos!
Antes de que el protagonista de estas fotos empiece a redactar una nota de protesta, me apresuraré a decir que nuestro querido Buho no sufrió ningún ataque de locura transitoria y que ninguna cámara de vídeo fue maltratada durante la captura de estas imágenes. Sencillamente quedó prendado por la belleza de aquellos paisajes e intentó capturarla desde todas sus perspectivas. Estoy segura de que pronto veremos los resultados (sorprendentes, doy fe).
Por suerte, todo acabó bien esa mañana. Volvimos felices y cansados por el sol del mediodía a refrescarnos con el agua de la fuente de San Ciprián.
No os perdáis la continuación de esta historia en: "Camiño da Bergalonga" (próximamente en cines).
1 comentario:
Es indinnante. Esas fotos son un robado de algún paparazzi. Me querellaré, no les quepa duda. Por otra parte, mi adaptación al entorno natural, especialmente al sol, es muy superior a la de la espabilada y blanca redactora de esta entrada injuriante. Yo también tengo fotos. No es una amenaza, es una advertencia. Mis abogados trabajan ya en el caso. Un cordial saludo.
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