Rompemos la crónica de vacaciones diaria para contar (y mostrar) algunos episodios de nuestro viaje estival de este año. En el vídeo de la entrada anterior tal vez alguien acertara (?) a reconocer el campanario de iglesia silueteado a contraluz: es en San Ciprián de Hermisende. Un pueblo zamorano que está más cerca de Ourense que de la capital provincial y a poco más de media hora del conocido lago de Sanabria. También está a muy pocos kilómetros de Portugal. Sus habitantes falan un claro y sonoro galego, con sus propios modismos y disfrutan de muchas cosas que hemos perdido los que vivimos en la ciudad: siempre hay pros y contras. Uno de los 'pros' es el cristalino río Tuela. Aquí una foto de la Nena, muy formalina, sobre el puente (S. XVIII, creo recordar) que salva el río y comunica San Ciprián con la capital del concejo, Hermisende.
No es fácil encontrar rincones naturales en los que un baño dé una sensación tan vivificante de limpieza. Por eso alondra se ve tan radiante en esta otra instantánea.
No es fácil encontrar rincones naturales en los que un baño dé una sensación tan vivificante de limpieza. Por eso alondra se ve tan radiante en esta otra instantánea.
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